Roshi Philip Kapleau

 Carlos Mora V.

El individuo nace y muere en cada momento de su vida, y continúa existiendo. La misma verdad se aplica al momento de la muerte.

No se puede negar el rol significativo que Roshi Philip Kapkeau legó  en Occidente con respecto al alcance, repercusiones, enseñanzas del Zen, especialmente para aquellos que están plenamente identificado con lo que el Zen proporciona en pro de nuestro crecimiento espiritual.

  Nos recuerda usuarios.lycos.es, que Philip Kapleau nació en 1912 siendo el quinto de seis hijos en el seno de una familia norteamericana sometida a la presión de la pobreza y donde a menudo tenían que recurrir a la ayuda social.  

Durante quince años fue el más pequeño de los hermanos, hasta que nació otro hijo no deseado por la madre. Las cosas empeoraron aún más, la madre lo rechazaba y lo consideraba su «desgracia».

Le causaba dolor las humillaciones de que era objeto su hermano; sentía compasión por él y más tarde las sintió por las dificultades de su madre. El odio y el resentimiento que sentía su madre hacia su padre, en la forma humillante y cruel con que esta trataba al hermano pequeño de Philip, era un estilo de vida que él rechazaba de plano.

Él no recibió amor de ninguno de sus progenitores, desde el principio se sintió diferente de todas las personas de su familia. Sus padres se enzarzaban en peleas constantemente. Sentía resentimiento hacia su madre por la forma en que esta atacaba a su esposo.

Philip empezó a trabajar muy pronto y a asumir responsabilidades. Después de acabar el bachillerato empezó trabajar como relator judicial en varios tribunales. En muchos juicios pudo ver a familias peleándose por una propiedad o parejas enfrentándose por obtener el divorcio.

La gente mostraba lo peor de sí, todo su odio y amargura; no aceptaba que era ella misma la causa de su propia desdicha y echaban la culpa a los demás: tenía ante sus ojos aquello que había visto tantas veces en su madre.

Se sabe además,  que Roshi Philip Kapleau comenzó su búsqueda espiritual como consecuencia de trabajar como periodista durante tribunales de Nüremberg después de la segunda guerra mundial.

Durante los juicios conoció al eminente erudito budista Daisetz Teitaro Suzuki, con quien estudió más adelante en la Universidad de Columbia. Asistió a conferencias sobre budismo por el cual se sintió atraído ya que le ofrecía la esperanza de trascender su propia amargura y aislamiento.

Regresó al Japón donde continuó estudiando Zen en el monasterio Hosshinji. Allí se sometió voluntariamente a atroces dolores. Durante un retiro de siete días, la intensidad del desafío se incrementó para abrirse a un mayor nivel de conciencia y un monitor le estuvo golpeando con una vara durante toda la noche.

Se sometió a un entrenamiento tan duro y por varios años ya que necesitaba el tratamiento que se le aplicaba para disolver un ego tan hinchado como el suyo; no se consideraba un hombre de hierro pero el hecho es que iba por un camino que no conocía y se dirigía a un lugar que no sabía cuál era

 Luego de pasar trece años de entrenamiento Zen en Japón con tres maestros, en 1965 fue ordenado por el maestro de Zen Yasutani (Heredero Dharma de Harada Roshi) y recibió autorización de él para enseñar.

Poco después de la publicación en 1966 de su primera obra, titulada Los tres pilares del Zen, el Roshi Kapleau llegó a Rochester, Nueva York, para fundar el Rochester Zen Center donde se jubiló y se murió en 2004

Muscaria.com nos recuerda sobre Kapleau, que  este  nació en New Haven, Connecticut, y estudió derecho, ejerciendo como abogado durante varios años. Fue seleccionado para participar en los juicios de Nuremberg después de la Segunda Guerra Mundial, trasladándose posteriormente a Japón como asistente en los Juicios sobre Crímenes de Guerra en Tokio. Fue durante este período de su vida que Kapleau empezó a interesarse en el budismo zen, estableciendo contacto con el maestro D.T. Suzuki así como otros maestros zen.

  De vuelta a Nueva York Kapleau abandonó el ejercicio de la abogacía y decidió emprender el estudio del zen con más profundidad, entrando en un monasterio budista en Japón. Tras largos años de intensa práctica él mismo alcanzó el grado de maestro (roshi), emprendiendo al mismo tiempo una labor de divulgación de las enseñanzas zen, transcribiendo textos clásicos y escribiendo una introducción al budismo zen que se ha convertido en un clásico, traducido a numerosas lenguas y en constante reimpresión: Los tres pilares del zen.

 A mediados de los años sesenta obtuvo ayuda económica para fundar un centro de enseñanzas y práctica zen: el Centro Rochester, que se amplió durante la década de los años 90. Se extendió a otros países. En este centro budista hombres y mujeres pueden practicar meditaciones diarias de Zen, escuchar «teishos» y tomar parte en ceremonias y retiros intensivos. En 1986, Kapleau nombró a Bodhin Kjolhede como su sucesor y director del centro, lo cual marcó la culminación de dieciséis años de relación maestro y discípulo.

Kapleau siguió ejerciendo su tarea de maestro así como escribiendo numerosos libros de divulgación, como El zen de la vida y de la muerte, Zen: Merging East and West y The Cherish all livfe, entre otros

usuarios.lycos. es, agrega que él pensaba que el sufrimiento y el dolor contribuían a una transformación y es el camino hacia la espiritualidad. Se hace frente a tanto dolor y sufrimiento con violencia y muertes sin sentido y el budismo puede ayudar a entender cómo hacer frente a esta situación y seguir adelante con la vida.

Roshi Philip Kapleau llegó a sentir compasión de su madre al darse cuenta que tenía su parte de razón ya que fue muy duro para ella tener un hijo a los cuarenta y siete años y de un hombre al que ni siquiera amaba.

Comprendió que no se nace, como algunos creen, de la voluntad de nuestros padres; el renacimiento tiene como base nuestro karma y su fuerza impulsora que es la que motiva el deseo del renacimiento.

Así todos pedimos renacer y somos arrastrados hasta algo a partir de lo cual podemos aprender aquello que necesitamos saber. Por ello, su hermano pequeño también tenía su parte de responsabilidad.

Nuestro karma, los efectos o consecuencias de nuestras acciones y actitudes nos arrastrará inexorablemente hasta las condiciones que precisamente sean necesarias para que, si no oponemos demasiada resistencia, podamos desarrollar la compasión y elevar el grado de conciencia; esta resistencia se fundamenta casi siempre en el deseo de control, en la fantasía de que lo poseemos

El deseo de control nos aparta de las demás personas y nos hace creer que no estamos sometidos a los vaivenes de la vida. 

La intensa disciplina y práctica del Zen le permitió a Kapleau abrirse camino a través de su resistencia y despertar al fin la verdadera naturaleza de la existencia.