Carlos Mora Vanegas
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
Friedrich Nietzsche
Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.
William Shakespeare
Mientras nos mantenemos en esta dimensión, estamos sujetos a que en cualquier momento el sufrimiento se manifieste, su alcance, repercusión dependerá de cómo no hemos preparado para afrontarlo., además de cual es nuestro Karma en relación a este.
Comenta club.telepolis.com, que el sufrimiento, la enfermedad y el dolor desempeñan en la vida del hombre un papel importantísimo, pues nos despiertan del letargo de la comodidad y de la abulia, nos sacan de la atonía, estimulan nuestros mecanismos más profundos y humanos, nos abren a unas relaciones más comprensivas, afectuosas y maduras con nosotros mismos y con los demás, pues nos mueven a la práctica del amor más puro, de la generosidad y del perdón. Hay personas que en medio de su sufrimiento, han encontrado la paz interior, han sabido reconciliarse consigo mismos y dar un sentido definitivo a su existencia.
Wikipedia nos recuerda, que el sufrimiento es la emoción motivada por cualquier condición que someta a un sistema nervioso al desgaste. El sufrimiento, como cualquier otra sensación, puede ser consciente o inconsciente. Cuando se manifiesta de forma consciente lo hace en forma de dolor y/o infelicidad, cuando es inconsciente se traduce en agotamiento y/o cansancio.
Se nos agrega, que usualmente el sufrimiento se asocia con el dolor y la infelicidad, pero no tienen por qué estar vinculados dado que cualquier condición puede ser sufrimiento y causar dolor si se es consciente del desgaste que se está teniendo. El sufrimiento cuando causa dolor obliga al individuo a adaptarse de alguna manera.
Razonar causa sufrimiento y puede llegar a causar dolor si la situación ha obligado a la mente a someter al cerebro a cambios que provoquen que las neuronas cambien sus esquemas sinápticos o establecer nuevas conexiones, por lo que hay un cambio biológico que permitirá al individuo resolver la situación y poner medios que le permitan adaptarse, para evitar sufrir.
Por su parte, el Budismo nos aporta extraordinarias enseñanzas sobre el sufrimiento, nos recuerda, que la última meta de un budista deberá finalizar el sufrimiento alcanzando a Nirvana. En la cuatros verdades nobles se señala:
- El sufrimiento Existe- todos los que viven son llenados con el sufrimiento.
- Hay una razón para sufrir- el sufrimiento viene de un deseo por cosas materiales.
- Hay una manera de finalizar el sufrimiento- el sufrimiento cesa cuando uno sobrepasa el anhelar egoísmo.
- La manera de finalizar el sufrimiento está por el Sendero- uno puede aprender a finalizar el deseo siguiendo ocho órdenes
Buda con respecto al sufrimiento señaló: El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo que no se quiere es sufrimiento, separarse de lo que se quiere es sufrimiento, no alcanzar lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.
El nacimiento se define en el budismo como el primer momento en una existencia particular. En el caso de los seres humanos es el momento de concepción. El nacimiento es sufrimiento debido a que es la base de todo lo que inevitablemente sigue: la vejez, la enfermedad y la muerte. De acuerdo con la Doctrina del Origen Condicionado (paticca-samuppada), condicionado por el nacimiento ocurren la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el pesar y la desesperanza. Que la vejez es sufrimiento no es difícil de comprender. Cuando envejecemos nuestras facultades declinan, somos más proclives a la enfermedad, menos independientes, etc. La enfermedad es sufrimiento. Cuando nos enfermamos experimentamos sensaciones corporales desagradables y como resultado a veces también sufrimiento mental en la forma de depresión, etc. Y morir es sufrimiento.
Buddha dice también que asociarse con lo que no se quiere es sufrimiento, asociarse con personas o cosas que nos son desagradables. Separarse de lo que se quiere es sufrimiento; separarnos de lo que poseemos, cosas o seres, separarnos de nuestros seres queridos, familiares, amigos temporal o permanentemente es sufrimiento. No alcanzar lo que se desea es sufrimiento. A veces deseamos poseer algo, material o espiritual, pero debido a las circunstancias de la vida no lo podemos obtener. Esta frustración de obtener lo que deseamos es sufrimiento. No es difícil comprender que todas estas condiciones de la vida son sufrimiento. Buddha finaliza la exposición de la primera verdad diciendo: "En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento." Los cinco agregados (pañcakkhandha) son todo lo que nosotros somos. Los cinco agregados son 1) el agregado de la materialidad (rupakkhandha), 2) el agregado de la sensación (vedanakkhandha), 3) el agregado de la percepción (saññakkhandha), 4) el agregado de las formaciones (sankharakkhandha) y 5) el agregado de la conciencia (viññanakkhandha).
Es importante comprender que cuando Buda expone la verdad del sufrimiento primero utiliza términos convencionales tales como el nacimiento, la vejez, la muerte, etc. Sin embargo, Buda finaliza su exposición utilizando lenguaje filosófico, el lenguaje de las realidades últimas. Y es esta dimensión del término dukkha, sufrimiento, la que es más difícil de comprender y aceptar. Esto es así porque para ello es necesario una profunda experiencia acerca de la naturaleza de los fenómenos. Sólo cuando uno ha experimentado los fenómenos de acuerdo con su naturaleza real, es posible concluir que los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento. Intelectualmente no es difícil aceptar que el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, etc., son sufrimiento. Sin embargo, el intelecto no es suficiente para aceptar que los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento. Se requiere algo más: Penetración o sabiduría. Investiguemos más a fondo acerca de la razón que los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.
Agrega Buda, que el óctuplo noble sendero es la práctica que uno debe seguir para alcanzar la cesación del sufrimiento. Es óctuplo porque posee ocho componentes.
El deseo hace nacer el sufrimiento no sólo porque engendra el inmediato dolor del querer, la sensación de que falta algo, sino de modo más especifico, en el contexto de las Cuatro Verdades, porque genera la reencarnación y de ese modo nos mantiene atados al samsara. El proceso de la reencarnación desde el punto de vista budista, no se refiere a la trasmigración de un ser o un alma, sino que su tesis de que todo está en flujo permanente, excluye la existencia de una entidad duradera que pasa de vida en vida. La continuidad mediante la secuencia de reencarnaciones se mantiene no por un yo, un yo siempre idéntico que subsiste mediante el cambio, sino por la transmisión de impresiones y tendencias a lo largo del «continuum mental», o corriente de consciencia de la cual surge. La dirección que ese continuum toma de vida en vida está regida por una fuerza llamada karma, una palabra que significa «acción volitiva». De acuerdo con la doctrina del karma, son nuestras propias acciones voluntarias, corporales, verbales y mentales las que determinan la forma de existencia que tomaremos en nuestras sucesivas «estancias» por medio del samsara. La ley que conecta las dos es esencialmente moral en su forma de operar: las buenas acciones llevan a la felicidad y a una forma de reencarnación más elevada; las malas acciones por su parte, llevan a la desdicha y a una forma de reencarnación más baja, inferior. Pero tanto si nuestro destino se mueve en una como en otra dirección, en tanto que en lo más profundo de la mente persistan el anhelo y la ignorancia, la rueda imparable de nacimiento y muerte, la gran rueda del sufrimiento, seguirá girando


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