Carlos A. Mora V.
Nadie dijo que la vida es fácil, solo prometieron que valía la pena vivirla.
INTRODUCCION
La dinámica proactiva que se manifiesta en los actuales escenarios económicos ,en donde las empresas desempeñan un rol muy determinante en la actividad comercial, ha conllevado a que afloren grandes retos, transformaciones que inciden significativamente en las personas, en su comportamiento, personalidad, conducta . De ahí, la importancia de adentrarse en lo que meditación pueda aportar en pro del crecimiento personal y todo aquello que beneficie a la persona en su salud, aprovechamiento de la vida que se nos da para transitar en este plano., ayudarnos a entender por qué pasamos por esta dimensión en un tiempo relativamente corto que no manejamos.
En esta oportunidad nos adentraremos en las valiosas aportaciones que nos lega la meditación zen a fin de que los interesados en estos temas y en su propio crecimiento personal consideren cu relevancia y repercusiones que de ella se pueden obtener.
ASPECTOS BASICOS, ANTECEDENTES Y ALCANCE.
Se sabe que, la meditación Zen (Dhyana en sánscrito) se remonta a la experiencia del mismísimo Buda Shakyamuni, quien realizó el despertar en el siglo VI a.d.C. Esa experiencia pasó sin interrupción de maestro a discípulo, formando así la línea de transmisión. No se trata de una teoría, ni una idea, ni un conocimiento que se puede percibir con el cerebro. Es la práctica de la Atención Plena, que cambia nuestro propio espíritu de manera radical. Significa fundirse con el universo entero
Nos aporta Wikipedia como antecedente importante, que Hasta el siglo XIX se sabía poco del budismo en Europa a excepción de los comentarios que los misioneros cristianos habían realizado desde el siglo XVI. En sus descripciones se encuentran las primeras impresiones sobre el budismo de Japón y China. Si bien a través de esto llegaron descripciones sobre rituales y comportamiento, no llegaron apenas comentarios más detallados sobre temas doctrinales o de prácticas de meditación. La inquisición efectuó un severo control sobre todo este material, aunque la influencia de las prácticas contemplativas del zen es visible en destacados personajes del cristianismo de aquel tiempo, especialmente jesuitas[]
No será casi hasta la entrada del siglo XX, cuando la enseñanza y práctica del Zen definitivamente aterriza en Occidente de manera abierta. En 1893 se celebra en Chicago el Parlamento mundial de las Religiones, en donde el monje Shaku Soyen, imparte una charla llamada "La Ley de causa y efecto como fue enseñada por Buda". Esta charla fue traducida por Daisetz Teitaro Suzuki, quien sería recomendado por el mismo Soyen a Paul Carús para traducir textos del sánscrito, pali, japonés y chino. Suzuki empezaría una amplia actividad difusora del Zen, primero como profesor de universidad y posteriormente como conferenciante y escritor alrededor del mundo. Influenció a nombres claves de la intelectualidad europea, desde Einstein a Jung, pasando por Heidegger, Picasso, y un innumerable repertorio de figuras indispensables de la historia moderna. Suzuki unía la erudición en idiomas a la comprensión y realización personales, lo que ha hecho de su legado una referencia del budismo en Occidente. Algunas de sus traducciones de gran complejidad, como la del Sutra del Lankavatara, siguen siendo de referencia en el ámbito académico, y sus obras más populares como Ensayos sobre el budismo Zen han sido leídas por casi todas las personas que han querido adentrarse en el conocimiento de esta tradición budista. A su muerte, los principales templos de todo Japón quemaron incienso en su honor.
A mediados del siglo XX, y en medio de la contracultura de la generación beat, aparecen de manera más o menos masiva muchos practicantes occidentales tanto en Europa como en Norteamérica. Nombres como Alan Watts, Shunryu Suzuki o Philip Kapleau, establecerán al Zen en Occidente como una influencia ya del todo visible. Desde entonces y al igual que ocurre con el resto de las tradiciones budistas, el Zen en Occidente recorre un camino de mayor conocimiento sobre su origen histórico así como definiendo aspectos propios para encajar mejor en la cultura occidental.
Lo cierto, que no nos debe sorprender como lo señala vidasana.com.ve que la meditación zen con frecuencia puede resultar tan efectivo o más que los fármacos antidepresivos para aliviar los síntomas de la depresión y evitar recaídas. Esta afirmación pertenece a las conclusiones de un estudio de la Universidad de Exeter (Reino Unido), publicado en la revista Journal of Consulting and Clinical Psychology.
En el estudio participaron dos grupos de personas con un largo historial depresivo. A un grupo se le trató con los medicamentos habituales, mientras que al otro se le enseñó a meditar. Tras ocho semanas de tratamiento y quince meses de descanso, un 65% de los pacientes medicados habían recaído, frente a solo el 47% de quienes habían seguido una terapia Zen. Los investigadores creen que debería valorarse la implantación de la práctica de la meditación zen a nivel sanitario
Ante la importancia del alcance que propicia la práctica de la meditación zen, nos comenta y aporta psicologia.laguia2000.com. que de acuerdo a la filosofía Zen la meditación no es una técnica, no se puede practicar como un ejercicio común ni tampoco es un esfuerzo que hay que hacer, porque no forma parte de nuestros pensamientos, porque recién donde terminan nuestros pensamientos comienza la meditación.
La meditación es un estado natural, sólo es un estado que hay que recordar porque está dentro de nosotros mismos esperándonos.
Es un estado de claridad interior, no un estado mental, porque la mente es pura confusión. Recién cuando los pensamientos desaparecen se puede ver muy lejos, hasta el fin de la existencia.
Tampoco se trata de intentar de dejar de pensar porque entonces estaríamos practicando otra técnica más. Sólo hay que dejar que los pensamientos decanten, sin hacer nada, relajado, como si estuviéramos durmiendo despiertos.
Después de un tiempo, de repente uno estará consciente, la meditación viene sola, simplemente ocurre.
Se agrega, que las personas fallan en la meditación porque creen que es algo aburrido, sin embargo la verdadera meditación no es así, se disfruta enormemente, porque no se trata de seriedad sino de tranquilidad.
Si uno está relajado, las palabras que surgen con los pensamientos son las figuras de una "Gestalt" o forma de ver, y el silencio es el fondo. Tendremos que fijar la atención en el fondo que es el silencio, donde no hay ninguna huella para recordar. En ese vacío estamos nosotros, como realmente somos.
La mente significa palabras y el Yo esencial significa silencio. Por ejemplo, el aburrimiento que ocasiona el repetir un mantra o una oración muchas veces nos ayuda a deshacernos de las palabras y a deslizarnos hacia el silencio. Pero no hay que dormirse.
Por último nos indica dmedicina.com, que la vida no es para ser pensada, sino para ser vivida, aquí y ahora, sobre un fondo de paz y bajo una forma de compasión. Esta sería la premisa de la que parte el zen, un concepto que está conquistando nuestra sociedad y hacia el que cada vez miran más médicos
Es una terapia complementaria que debe convertirse en un actitud vida y no en un consuelo inmediato. Hay que sumergirse en el mundo zen, vivir desde él y no cotidianizar, "evitar los rótulos y las etiquetas porque matan la vida. La vida no es para opinarla, es para vivirla".

